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Viajar a Turquía

En el cruce de caminos entre oriente y occidente se encuentra uno de los países más bellos del mundo: Turquía, el país de las mil y una maravillas.

La influencia de culturas procedentes de Asia y de Europa (y también de África) le ha proporcionado unos atractivos únicos. Una visita a este país supone adentrarse en los caminos de la historia y del arte, en una naturaleza variada y espectacular, y en un país hospitalario abierto a la fiesta y al deporte.
La vieja península de Anatolia alberga muchísimo más que la belleza de Estambul. Ochocientos mil kilómetros cuadrados repletos de sorpresas esperan nuestra visita.

Antes de coger el avión a Turquía

Turquía es un país intercontinental, ya que está ubicado entre Asia y Europa. Ocupa toda la península Anatolia y Tracia en la zona de los Balcanes. Limita al noreste con Georgia, al este con Armenia, Irán y Azerbaiyán, al norte con el mar Negro, al noroeste con Bulgaria y Grecia, al oeste con las islas griegas del mar Egeo, al sur con el mar Mediterráneo y con Siria, y al sureste con Irak.

Por su posición estratégica, entre Europa y Asia, a la par que entre tres mares  -mar Mediterráneo, mar Negro y mar Egeo-, Turquía ha sido crucial en la historia entre las culturas y civilizaciones orientales y occidentales.

Ankara es la capital de este país que roza los 80 millones de habitantes. El idioma oficial es el Turco y la moneda en curso es la Lira turca (TRY), cuya conversión en Euros es de 0,23 €.

Cuándo viajar a Turquía

La mejor época para visitar Turquía es durante los meses que transcurren entre marzo y octubre, que es cuando se registran en todo el país las temperaturas más altas. Destacaríamos el mes de mayo y septiembre por tener temperaturas cálidas pero más frescas que los meses propios de verano.

Qué ver

Laguna Azul de Ölüdeniz en Fethiye: una pequeña ciudad cuyas costas, bañada por el mar Egeo, son conocidas por su Laguna Azul: una reserva natural con playas que recuerdan a las caribeñas.

Pamukkale en Denizli: Patrimonio de la Humanidad desde 1988, estas fuentes termales son producto de los movimientos tectónicos. ¡Lo más parecido al cielo en la tierra!

Éfeso Izmir en Esmirna: Éfeso fue una importante ciudad portuaria, centro religioso, cultural y comercial. Ahora se encuentran ruinas grecorromanas de la ciudad y restos paleocristianos y bizantinos. La ciudad fue famosa por el templo de Artemisa, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.

Aspendos en Antalya: una ciudad grecorromana famosa por tener uno de los teatros mejor conservados del mundo romano. Este teatro fue construido bajo el emperador Marco Aurelio por el arquitecto Zenón.

La Torre de la Doncella en Estambul: La ciudad cuenta con un pequeño islote donde se construyó en el siglo XII una torre conocida por los turcos como Kiz Kulesi, Torre de la Doncella. Actualmente en su interior hay un restaurante que ofrece unas magníficas vistas de la ciudad.

Capadocia en Anatolia Central: La región de Capadocia es famosa por sus caprichosas formaciones geológicas, resultado de la acción de fuerzas naturales a través de los siglos. La región fue incluida en 1985 en la lista de Patrimonio de la Humanidad.

Monte Nemrut en Adiyaman: una montaña al sureste de Turquía, conocida por las estatuas pertenecientes a una tumba del siglo I a. C. que se encuentra en la cima. Las estatuas representan animales y diversos dioses griegos y persas y originariamente median entre 8 y 9 metros de altura.

Palacio Ishak Pachá Doğubeyazıt: palacio parcialmente en ruinas del período otomano construido sobre una colina cerca de la frontera de Irán, lo que en el pasado le dio una gran importancia estratégica. El palacio no se encuadra en la arquitectura tradicional otomana, sino que presenta una mezcla de estilos y estaba equipado con lujos avanzados a su época como calefacción central, agua corriente y un sistema de alcantarillado.

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